lunes, 3 de enero de 2011

ENERO 2011. INICIO. Año1985: La Antigua es una enorme hacienda en Villa Allende, un pintoresco pueblo de provincia. Sus dueños, Román y Paulina Montebello, viven en ella felices, al lado de su pequeño hijo, Alejandro.

En la misma hacienda viven Félix, el capataz, y Macarena, una bella indígena que se encarga del aseo del lugar y que viste ropas muy holgadas que levantan sospechas en Félix.  Tras sentirse mareada le cuenta al hombre que está embarazada. Félix se lo hace saber a Román, quien sorprendido por la noticia, enfurece.

Macarena, en su soledad, sufre por estar sola pero la esperanza de tener un hijo la llena de esperanzas. Ante ella aparece Crisanta, la curandera, quien le pregunta si ya le ha informado al mal hombre que la deshonró de su embarazo. Macarena asegura que ella cuidará sola de su hijo y que en dos meses, cuando éste nazca, verá lo que hace mas Crisanta le recomienda que hable con el padre de la criatura y le exija responsabilidad para su hijo, el cual también será un Montebello.

En las caballerizas de La escondida, Paulina se entrega a Félix con sensualidad. Ambos recuerdan que son amantes desde hace muchos años y que el pequeño Alejandro es su hijo, aunque Román crea lo contrario.

Román le exige a Macarena que le diga si es verdad que espera un hijo suyo y cuando ella lo acepta él le exige que lo pierda pues ese niño no puede nacer. La mujer se niega y asegura que su hijo nacerá aunque él no quiera reconocerlo y le asegura que Elvira sabrá la verdad, por lo que Román calla la boca de Macarena con una fuerte bofeteada y la echa de la hacienda en medio de una tormenta, asegurándole que nadie sabrá jamás que él tuvo un hijo bastardo con criada, por lo que al encontrarse con Félix, le ordena que encuentre a Macarena y la mate y se cerciore de que el hijo que espera muera. Macarena los escucha y decide huir por su cuenta,  siendo vista por Indalecia, otra sirvienta, por lo que mojada, en medio de esa tormenta, siente dolores de parto y accidentalmente cae en un barranco, donde es encontrada por Crisanta, quien al verla inconsciente decide ayudarla.

Paulina nota que, como es costumbre, su marido se ha tardado. Llama a Macarena pero ésta no responde. La busca en la cocina y cuando le dicen que nadie la ha visto, teme a que la sirvienta sea la querida de su esposo. Román le dice que ha decidido echarla. Elvira, siente tranquilidad al enterarse.

Félix busca a Macarena por todas partes sin conseguir encontrarla por lo que teme a que la mujer haya huido lejos.

En su choza, Crisanta se preocupa por Macarena, quien parece dará a luz pronto. La infeliz mujer reacciona y con desesperante llanto le pide a Crisanta que la ayude, pues la quieren matar. La curandera le suplica que se calme pues dará a luz. La ayuda a parir a una preciosa niña, muy parecida a ella.

Román piensa en su despacho en lo que un hijo bastardo podría significar en su vida. Aparece Félix y le asegura que el trabajo está hecho y que nadie sabrá jamás de Macarena ni del hijo que espera. Trinidad, su fiel nana, lo nota extraño por lo que le pregunta qué es lo que sucede y él le confiesa que Macarena se encuentra lejos, que la ha corrido, y que ella espera un hijo de él. Trinidad se estremece con la noticia.

Macarena suplica a Crisanta que cuide de su pequeña hija como si fuera propia y que jamás le permita acercarse a los Montebello. Muere repentinamente y entonces la curandera jura que la niña estará a salvo de cualquier peligro y que la cuidará como si fuera suya y, debido a los pesares que causó, la bautiza con el nombre de Maria Dolores.

Román lamenta que las cosas hayan tenido que ser a su manera, mas no podía permitir que su nombre se ensuciara por lo que cree que, aunque se haya condenado, ha hecho lo correcto.

Paulina habla con Trinidad, a quien le dice lo tranquila que se siente ahora que Macarena, la sirvienta, se ha ido para siempre de La Antigua. Rafaela, sin en cambio, cree que Macarena es una buena mujer y lamenta que se haya ido.

Félix asegura a Román que Macarena está muerta y el hombre lo recompensa con un buen fajo de billetes. Al irse el patrón, Indalecia arrebata el fajo de dinero a Félix, al que le dice que ese dinero no le pertenece porque Macarena no está muerta. Félix se alarma cuando Indalecia le confiesa saberlo todo y ponerlo al tanto de que ella vio claramente cuando Macarena se fue de la hacienda por su propia cuenta.

Trinidad sufre por la partida de Macarena y reza a la virgen para que la mujer se encuentre bien y tanto ella como la criatura que espera no pasen necesidades.

Paulina descubre que nuevamente está embarazada y maldice a la criatura que espera, segura de que solo le traerá problemas y malos ratos, sin embargo le dice a Román que pronto volverán a ser padres y él se siente dichoso por eso. Trinidad lamenta que él haya despreciado a Macarena y se pregunta qué será de ella.

Crisanta da sepultura a Macarena, con la pequeña Maria Dolores en brazos. Jura que jamás nadie sabrá la verdad y que criará y cuidará a la pequeña como si fuese su hija. Besa a la recién nacida y arroja una rosa sobre la tumba de Macarena.

EPOCA ACTUAL: Maria Dolores se ha convertido en una mujer llena de sensualidad y belleza. Es de nobles sentimientos, dulce, y vive preocupada por su madre, Crisanta, quien con el tiempo le ha enseñado a la muchacha las artes de la cura con yerbas y otros brebajes. Maria Dolores vende flores en la plaza y es dueña del corazón de Félix Prado, el capataz de La Antigua, a quien ella rechaza siempre que tiene ocasión. Se lo cuenta a Crisanta, quien molesta le exige que nunca hable con Félix Prado y que por ningún motivo se acerque a Río Escondido. La curandera le pide a Jacinto, el fiel amigo de la muchacha, que la cuide y jamás se acerquen a ese lugar. Jacinto, enamorado en silencio de Maria Dolores, lo promete.

En la ciudad, Román recuerda su romance con Macarena hace muchos años y en los negocios que tiene que arreglar en Villa Allende, por lo que cree que es tiempo de regresar a La Antigua. Paulina se queja por su ausencia, pues cuando él regresa a la hacienda pasa muchas temporadas lejos de ella por lo que el hombre le propone a su esposa que tanto ella como sus hijos lo acompañen esta vez. Ella duda y se llena de recuerdos casi olvidados  pues viene a su mente a su gran amor: Félix Prado.

Alejandro Montebello se ha convertido en un hombre demasiado atractivo y de gran porte. Muchas de las mujeres mueren por él y quisieran una relación aunque sea pasajera con el hombre, sin embargo él es un casanova incasable que solo se divierte con cuanta mujer le plazca.

Maria Dolores espía en La Antigua y es sorprendida por Indalecia, quien no hace más que acosarla con su ponzoña y tratarla como a alguien inferior. A jalones la echa de la hacienda pero es sorprendida por Crisanta, quien defiende a su hija y le asegura a Indalecia que si se empeña en molestar a su hija, derramará sobre ella una maldición poderosa pero Indalecia no cree en las brujerías de la curandera.

Gabriel es un importante doctor de un hospital privado. No niega su origen humilde y con orgullo le cuenta a Felipe, su amigo y colega, lo que le costó hacerse de una formación y salir adelante. Felipe lo admira y confiesa sentirse orgulloso de que sean amigos, aunque sean de clases diferentes. Son interrumpidos por Iris, la novia de Gabriel, quien le pide a su amado que cuando se desocupe la lleve al club deportivo, donde los aguarda Alejandro, su hermano.

Félix lamenta no poseer el amor de Maria Dolores, la cual lo vuelve loco. Es víctima de las burlas de Indalecia, quien le asegura que aquella india vuela muy alto y segura está de su belleza, por lo que aguardará hasta casarse con alguien que le mejore la raza y no que se la empeore.

Maria Dolores cuenta lo ocurrido en La Antigua a Jacinto, el joven dueño de una verdulería, y gran amigo suyo, quien le confiesa sus sentimientos pero ella, incómoda, le asegura que solo pueden ser amigos ya que no se siente preparada para tener novio, aunque asegura quererlo más de lo que él imagina. Él intenta besarla pero ella sale huyendo, engrandeciendo más la desesperación del muchacho.

Alejandro y Gabriel, juegan tenis en el club, donde Gabriel sale vencedor. Los dos hablan de mujeres y Gabriel asegura solo tener ojos para Iris, a quien ama por sobre todas las cosas. Aun así Alejando lo invita a verse con algunas amigas que tiene pero el doctor se niega y acude al lado de su amada.

Román se comunica a La Antigua y le informa a Félix que pronto llegará a hacer lo que tiene que hacer por lo que le pide que prepare todo. La visita alegra a Indalecia, quien está secretamente enamorada de su patrón.

Crisanta piensa en el pasado. Consulta a los espíritus y se aterra al mirar que en el futuro hay lágrimas y sangre que corren por el regreso de los Montebello. Teme por Maria Dolores, quien ha crecido creyendo que la mujer es su madre.

En la plaza, Maria Dolores se topa con Félix Prado, quien no deja de mirarla con lujuria. La muchacha huye de él.

Paulina y Román les dicen a sus hijos que irán juntos a La Antigua. Iris estalla asegurando que ella jamás ha estado interesada en ir a Villa Allende, donde seguramente no hay más que indios y suciedad. Imponente, Román le recuerda que no le han pedido parecer por lo que debe prepararse y obedecer. Asegura iris que extrañará a Gabriel y Román le recuerda que él no está de acuerdo en que siga con ese doctor, ya que no pertenece a la misma clase que ellos.

Maria Dolores camina en medio de la selva para llegar a su jacal. Se da cuenta de que alguien la sigue y teme a que sea Félix Prado. Resulta que es Jacinto, quien en broma le ha dado un buen susto. Los dos llegan al jacal, donde encuentran a Crisanta muy nerviosa. La mujer les dice que teme a algo le suceda a su hija.

Iris y Gabriel se ven. Ella lamenta tener que irse por órdenes de su padre y él le promete que, en cuanto ella regrese, le pondrán fecha a su boda. Le entrega un hermoso anillo de compromiso que hace que Iris se sienta feliz. Se besan con una pasión comprometedora.

Félix se baña en una laguna para quitarse el calor. Jura que algún día Maria Dolores será suya y que ella llegará a amarlo como hombre y como marido.

Indalecia prepara la habitación de sus patrones y sueña con el día en que Román la haga su mujer, pues todos los años trabajando en la hacienda ha soñado con ello. Sueña despierta, y ríe con picardía.

Gabriel habla con Nora, su madre, a quien le dice que se ha despedido de iris. Nora consuela a su hijo y le recuerda que a ella no le gusta su relación con esa muchacha, la cual es muy diferente a ellos y por demás destrampada, por lo que sospecha que no lo toma en serio, pero Gabriel está perdidamente enamorado.

Jacinto le cuenta a Crisanta lo que siente por Maria Dolores. Ella le asegura que sería feliz si los dos fueran novios, se casaran… Sin embargo en el corazón no se manda y a su hija no le ha pegado el amor.

Después de muchos años la familia Montebello se encuentra reunida en la antigua, llenándose de recuerdos, principalmente Paulina, quien solo pregunta por Félix, despertando sospechas en Trinidad. Iris se queja de todo, pues detesta a los rancheros y a los indios, mientras que Alejandro solamente se fija en los cuerpos de las empleadas y se pregunta si encontrará en el pueblo a una mujer con la cuál pueda divertirse.

Gabriel tiene una cirugía resgosa en el hospital. Con la ayuda de Felipe, su gran amigo, logra salvar a su paciente. Más tarde le confiesa que estar sin Iris cerca lo pone muy nervioso pues teme a que otro hombre se le acerque en Villa Allende. Felipe ríe, pues conoce a Iris y está seguro de que ella jamás pondría los ojos en un pueblerino ranchero.

Román y Alejandro dan un paseo a caballo. Alejandro se pierde accidentalmente y sin quererlo tiene un encuentro con Maria Dolores, quien al verlo siente que se ha enamorado a primera vista. Él, sin embrago, la insulta por su condición indígena y le exige que se marche de sus tierras. Ella huye, dolida. Jacinto la descubre y le pregunta qué ha sucedido. Ella, perturbada, sale corriendo.

Paulina da órdenes a Trinidad e Indalecia acerca de la comida y la limpieza en la hacienda. Cuando Paulina y Félix se encuentran, se impactan al mirarse. Iris, quien acompaña a su madre, queda prendida a la sensualidad del hombre.

Maria Dolores llora amargamente y Crisanta la descubre por lo que, preocupada, le pide que le diga que tiene. Ella no le dice lo que sucedió pero en el fondo siente un gran dolor por los insultos de Alejandro. Crisanta exige a Jacinto que le diga qué fue lo que sucedió pero el muchacho asegura no saber nada.

Iris, quien se baña en la alberca de la hacienda, no deja de pensar en Félix, el capataz. Cree que aunque es de apariencia ruda, puede ser un hombre demasiado atractivo y sensual. Ríe, pícara, y asegura que quizás, después de todo, se divertirá en Villa Allende.

En una casa de Villa Allende, de abolengo provinciano, Rafaela, una tranquila y talentosa pintora, termina una de sus pinturas y en seguida se ve con Elsa, su hija, quien se queja de no poder enamorarse de nadie en el pueblo debido a que Villa Allende está llena de patanes. Rafaela le asegura que si supiera de su vieja amiga Paulina, le presentaría a Alejandro, su hijo, el cuál seguramente se ha convertido en un muchacho educado, trabajador. Un buen partido para cualquier jovencita.

El timbre suena. Nora se apresura a abrirlo, creyendo que Gabriel ha olvidado sus llaves pero no es su hijo, si no alguien más, quien con su presencia le da una terrible sorpresa.

Paulina y Félix hablan de la paternidad de él. Elvira le asegura que Iris no es su hija, si no de Román, y que si lo engañó al decirle que sería padre, fue solo para que siguiera llenando como mujer. Los dos recuerdan como se amaban hasta que concibieron a Alejandro. Le dice cuanto lo ha extrañado y él la toma en sus brazos. Ambos se besan fuertemente y son descubiertos por Indalecia, quien atónita no puede concebir lo que ve ni lo que ha escuchado, mientras que Félix le dice a Paulina que Román, al igual que ella, también tuvo un hijo ilegítimo del que no se sabe el paradero. Ella le exige que le diga con qué mujer le fue infiel su marido y se sorprende cuando escucha el nombre de Macarena, pues siempre tuvo sus sospechas y por algo odiaba tanto a esa sirvienta.

Alejandro le cuenta a su padre acerca de la muchacha que encontró cerca de la hacienda. Román enfurece y busca a Crisanta en su choza, exigiéndole que le prohíba a su hija acercarse a La Antigua, donde ni las brujas ni los indios son bien recibidos. Crisanta le promete al hombre que hará lo que le pide y se disculpa, aunque jura que algún día el hombre se arrepentirá por rechazar a su propia hija.


Irune toma el sol y s espiada por Félix y se da cuenta de ello sin embargo lo disfruta. Cuando el hombre se acerca más, ella le pide que le unte bronceador en la espalda. El hombre lo hace y ella disfruta, extasiada.

Nora habla con Adrián, quien ha vuelto a su vida después de muchos años. Él le pide que hablen, pues quiere saber cómo está y conocer a su hijo. Nora lamenta que el hombre ahora quiera saber de su hijo, cuando en el pasado lo despreció y se burló de ella, cuando trabajaba como sirvienta en casa de los padres de él. No acepta su perdón y le exige que no se vuelva a acercar ni a ella ni a su hijo pero el hombre insiste en que quiere conocerlo y que no descansará hasta hacerlo.

FEBRERO 2011. Trinidad se pregunta qué sería de la criatura que hace años tuvo Macarena. Viene a su mente el recuerdo de la curandera del pueblo, quien además es adivina y lo sabe todo, así que decide buscar a Crisanta, quien se niega a hablar con ella y asegura no saber nada de lo que le sucedió a Macarena pero al ver a Maria Dolores, Trinidad ve en la muchacha el rostro de la antigua sirvienta.

Paulina no reclama a su Román el haber embarazado hace años a Macarena, sin embargo le hace preguntas que a él le hacen sospechar que sabe algo, por lo que le dice que si lo que si insinúa es que él tuvo un hijo ilegítimo, está en lo incorrecto, ya que él sería incapaz, aunque, como hombre, ha tenido aventuras con demasiadas mujeres. Ella entonces explota y asegura saber que tuvo que ver con macarena y que ella le dio un hijo. Entonces Román acepta cínicamente que es verdad y jura que tanto macarena como esa criatura han muerto.

Alejandro conoce en el pueblo a Sandra, una muchacha liberal que al saber de quién es hijo se propone enamorarlo para sacar provecho, por lo que lo invita a beber y después a su casa, donde fornican. Ante las apasionantes caricias de la mujer, Alejandro cae, seducido, pidiéndole que se vuelvan a ver y proponiéndole que sean amantes. Ella lo besa y nuevamente fornican. Cuando él se marcha, ella lamenta tener un secreto con el que debe lidiar.

Maria Dolores nota a Crisanta muy nerviosa más la mujer no quiere contarle qué le pasa ni quién era la mujer que la buscaba. La muchacha en cambio le  dice que ha conocido a Alejandro Montebello y que se ha enamorado de él. Aterrada, Crisanta le prohíbe a su hija que se acerque a ese muchacho pues ella no puede amarlo.

Paulina recuerda las palabras de Román pero no le cree por lo que jura que en caso de que el hijo de Macarena esté vivo, ella debe encontrarlo antes que él.

Nora sufre por la repentina aparición de Adrián y teme a que su hijo sepa que su padre vive y que lo despreció aún antes de nacer, mientras que, por su parte, Adrián cree que debe hacer algo por sanar el pasado.

Maria Dolores se baña desnuda en la laguna y es sorprendida por Félix, quien trata de violarla sin embargo Alejandro aparece a tiempo y defiende a la indígena, dándose cuenta de su belleza. Félix se marcha pero jura que tarde o temprano la india Maria Dolores será suya por las buenas o por la mala.

Jacinto le recuerda a Crisanta sobre sus sentimientos hacia Maria Dolores. A la mujer nada le haría más feliz que su hija fuera novia de un muchacho como él, sin embargo en el corazón no se manda, y ella no puede obligarla a quererlo.

Gabriel cree que vida sin Iris no es la misma y siente deseos de ir a buscarla. Se lo hace saber a Nora, quien le pide que deje que Iris esté unos días sola y que antes que nada, confíe en ella, pues si en realidad lo ama, no tendrá ojos para otro hombre. En el fondo Nora desea que Iris se olvide de su hijo.

Alejandro acompaña a Maria Dolores hasta su casa, dándose cuenta de que la muchacha está enamorada de él por lo que le planta un beso que a ella la ilusiona mientras que él, en cuanto vuelve a la hacienda, le pregunta a Félix quien es esa muchacha. Al saber que la india es virgen, Alejandro se propone enamorarla y ser quien la despoje de su virginidad.

Paulina y Trinidad hablan de lo sucedido en el pasado entre Román y Macarena. Son escuchadas por Iris, quien no lo acepta y acude a su padre para exigirle que le diga si es verdad que tiene un hijo bastardo. Elvira lo acorrala para que lo haga y a él no le queda más remedio que marcharse sin decir nada.

Sandra sueña con volverse una Montebello muy pronto, si es inteligente y sabe cómo enredar a Alejandro. Es sorprendida por Genaro Lazcano, un hombre de buena posición, quien la besa con pasión. Ella le aconseja que se ande con cuidado, pues su esposa lo podría descubrir y él le aconseja que ella no ponga los ojos en otro hombre o de lo contrario perdería todo lo que tiene. Los dos fornican.

Indalecia se burla de Félix por haber fallado nuevamente al tratar de hacer suya a Maria Dolores. El hombre toma del rostro, con fuerza, a la sirvienta, y le asegura que si no deja de colmarle la paciencia, lo lamentará.

Iris y Gabriel hablan por teléfono y ella le pide que la visite en La Antigua a pesar de que él tiene demasiado trabajo. Él se niega y sin embargo promete que la visitará en cuanto pueda. Al colgar siente nostalgia. Nora no concibe que su hijo ame tanto a esa muchacha.

Durante la cena, Alejandro cuenta a su familia que Félix intentó abusar de una muchacha a la que tuvo que defender. Román le asegura a su hijo que en Villa Allende las cosas son así y que están rodeados de salvajes que son como animales. Iris, sin embargo, se escabulle y busca a Félix al que le exige que le diga si es verdad. Él le pregunta si está celosa y ella, como respuesta, lo abofetea. Después él la besa ardientemente y cuando ella le corresponde, la abandona.

Román piensa en Macarena y el hijo de ésta. Cree que sería bueno buscarlos y quizás componer el pasado. Paulina se da cuenta de los pensamientos de su marido y le asegura que si él se empeña en buscar a su hijo bastardo y a la criada con la que la engañó, tanto esa mujer como su hijo bastardo sufrirán las consecuencias. Román, sin embargo, no teme a las amenazas de su esposa.

Genaro llega a casa y es sorprendido por Rafaela, su esposa, quien le exige que le diga de donde viene y quién es su amante. El hombre niega tener otra mujer pero Rafaela está segura de que sí tiene una amante por lo que acude a su gran amiga, Minerva, con quien se desahoga sin sospechar que esa mujer es la madre de la amante de su marido. Minerva le aconseja que confíe en Genaro, el cuál sería incapaz de mentirle con otra mujer.

Crisanta nota que Maria Dolores no puede concebir el sueño pues la muchacha sueña, enamorada, en Alejandro, quien la salvó de Félix, mientras que Alejandro solo la recuerda, sobre su cama, con un deseo insaciable de hacerla suya y ser el primer hombre en su vida. Cree que será fácil engañarla pues la cree estúpida.

Minerva llega a casa y le dice a Sandra que deben andarse con cuidado, pues Rafaela sospecha que Genaro la engaña con otra mujer.

Alejandro se ve con Maria Dolores y le invita un helado. Le pregunta si ha estado con otro hombre y ella asegura que no. Él le pide que sean novios y ella de inmediato acepta. A lo lejos son vistos por Jacinto, quien se siente celoso. Alejandro besa a la indígena y la toma de las manos asegurándole que, si ella es buena con él, desea hacerla su esposa. Maria Dolores no puede creerlo. Está feliz. Jacinto se acerca agresivamente y suelta un puñetazo a Alejandro, exigiendo que deje en paz a Maria Dolores. Alejandro se sorprende ante lo sucedido mientras que la muchacha trata de calmar a su celoso amigo.

Paulina da una sorpresa a Rafaela, visitándola. Allí Iris conoce a Elsa, a quien pone al tanto de su vida en la ciudad y contándole de su prometido, al que hace pasar por el hijo de un gran millonario. Elsa la felicita asegurándole que Gabriel es un gran partido y muchas mujeres la envidiarán por ser su esposa.

Maria Dolores llega furiosa a su choza perseguida por Jacinto, con quien no quiere hablar. Crisanta le pide al muchacho que le diga qué pasó y él se lo dice por lo que Crisanta, enfurecida, le exige a su hija que no vuelva a ver a Alejandro Montebello o ella misma hablará con Román, su padre, para que le ponga a su hijo un hasta aquí. Se marcha, furiosa, y entonces Maria Dolores reclama a Jacinto el haber dicho lo sucedido. Él le asegura que los hombres como Alejandro solo se burlan de las muchachas como ella.

Rafaela se siente agobiada. Elsa le pregunta qué le sucede y la mujer asegura que Genaro la engaña con otra mujer. Elsa defiende a su padre y cree que es incapaz, sin embargo piensa que si anduviera con otra mujer, tendría toda la razón al hacerlo pues Rafaela es un amala esposa. Rafaela no puede creer lo que su hija le ha confesado.

Crisanta aparece en La Antigua e Indalecia intenta echarla pero son descubiertas por Trinidad, quien le exige a Indalecia que se retire. Crisanta le dice a la mujer que desea hablar de Macarena, la mujer que trabajó en la hacienda hace unos años. Crisanta le dice a la mujer que Alejandro se está acercando a su hija y que ella no está de acuerdo. Está a punto de decirle la verdad pero en ese momento aparece Paulina, por lo que la curandera se marcha sin más. Paulina pregunta a Trinidad quién era esa mujer y ésta, nerviosa, no contesta. Indalecia entonces se acerca y asegura que esa mujer era la bruja Crisanta, la cuál era muy amiga de Macarena. Paulina, intrigada, mira con resentimiento a Trinidad, mientras Indalecia goza de la situación.

Maria Dolores se ve a escondidas con Alejandro, quien la besa para después marcharse riéndose de ella, quien feliz acude a la iglesia y da gracias a la virgen por concederle el amor de un hombre tan guapo y bueno como Arturo. Al salir de la iglesia se topa con Jacinto, quien le pregunta qué hacía con uno de los dueños de Río escondido. Ella le exige que no se meta en lo que no le importa y la deje en paz. Se marcha, molesta y nerviosa.

Trinidad sospecha que Crisanta sabe del paradero de Macarena y su hijo por lo cree que tiene que ir a buscarla. Paulina se lo impide y le exige que le diga si ella sabe del paradero del hijo bastardo que Román tuvo con Macarena. Crisanta jura que tanto Macarena como el hijo que esperaban, murieron.

Elsa conoce accidentalmente a Alejandro, al que queda enganchada de inmediato. Después Alejandro se ve a escondidas con Sandra y ambos hacen el amor. Un fuerte trueno los ilumina.

Camino a casa, Crisanta se topa con Román, quien le pregunta qué hace dentro de sus tierras. Ella lo ignora y entonces él la alcanza y la amenaza con un fuete, pero un decreto de ella lo detiene y entonces le exige que detenga a su hijo para que éste deje de molestar a su hija, o de lo contrario algo muy terrible sucederá entre las dos familias. Se marcha dejándolo intrigado.

Gabriel habla con Felipe, a quien le dice que desea buscar a Iris. Felipe le pregunta a su amigo qué haría si Iris descubriera que ama a otro hombre. Gabriel cree que enloquecería y se llenaría de rabia. Felipe, al igual que Nora, cree que Gabriel se ha enamorado de la mujer equivocada.

Paulina habla con Félix, a quien le cuenta lo sucedido entre Trinidad y Crisanta. Él asegura que la bruja está loca y que la hija que tiene fue el resultado se sus aventuras con algún hombre del pueblo. Paulina trata de besar a Félix y él la esquiva. Ella le pregunta qué pasa y él asegura estar cansado, por lo que se marcha, desairándola.

Rafaela descubre manchas de labial en una de las camisas de Genaro, por lo que sufre por la infidelidad de éste. Elsa entra y la mujer oculta la camisa para atender a su hija, quien asegura haberse enamorado a primera vista de Alejandro Montebello, el  cuál puede ser un gran partido para ella.

Iris espía a Félix bañándose. Coqueta, se mete a la bañera, donde él le hace el amor. Ella le asegura que toda su vida ha esperado a conocer a un hombre como él.

Crisanta sufre por Maria Dolores y teme a que algo suceda entre ella y Arturo, al que cree hermano de la muchacha. Recuerda, por la lluvia, la noche en que prometió a Macarena que cuidaría de su hija. Maria Dolores le dice que está enamorada y le pide permiso para que vea a Alejandro pero la mujer le prohíbe a su hija que vuelva a ver a ese hombre. Con llanto, Maria Dolores se revela ante su madre y jura que lo ama y él la ama a ella. Crisanta le asegura que si insiste en atarse a ese hombre, sobre ella recaerá un pecado mortal que la condenará para toda la vida, pero a la muchacha no le importan las consecuencias de su amor.

Trinidad ata cabos y descubre que la muchacha que vive con Crisanta es la hija de Macarena y Román, por lo que toma su sombrilla y en ese momento decide salir en busca de la muchacha para decirle la verdad. Paulina la ve salir, por lo que decide seguirla, también a pie.

Sandra llega a casa y recibe una bofetada de Minerva, quien le dice que la ha visto con un hombre y que ella no puede enamorarse de nadie pues le debe lealtad a Genaro Lazcano. Sandra asegura que ese hombre le da asco pero a su madre poco le importa eso, ya que Genaro es quien se encarga de los gastos de las dos y les ha puesto la casa en la que viven. Sandra llora de rabia.

Gabriel llama a la hacienda para hablar con Iris pero Indalecia no la encuentra. Él decide reportarse después y entonces Indalecia indaga hasta descubrirla en el cuarto de Félix, quien la hace suya, vigorizante.

Maria Dolores sufre por su situación. Molesta, Crisanta le pide que se olvide de lo sucedido y siga su vida como la había estado haciendo antes de enamorarse de un hombre prohibido. Necia, la muchacha asegura que Alejandro la ama, pero su madre le asegura que quizás él en ese momento se esté divirtiendo con otra.

Trinidad, cansada de caminar bajo la lluvia, se detiene. Paulina la sorprende, le exige que le diga qué es lo que hará. Trinidad le dice que ha descubierto que la hija de la curandera es la hija de Macarena y que no descansará hasta saber la verdad del paradero de la sirvienta y que la verdad salga a la luz, Comienza a caminar y Paulina le exige que se detenga y que se olvide de cometer una locura pero ante la insistencia de la mujer, Paulina no tiene más remedio que gritarle, furiosa, que nunca nadie sabrá, jamás, de la existencia de la hija bastarda de su marido. Forcejea con Trinidad, a la que, con saña, arroja a un pantano, en el que la mujer se hunde, suplicando ayuda a la perturbada Paulina, quien la deja morir.

Un trueno sacude a Villa Allende y, asustada, Crisanta tiene el presentimiento de que la muerte está rondando al pueblo. Se persigna. Maria Dolores duerme.

Genaro y Rafaela tienen una fuerte discusión por lo que el hombre decide que se irá de la casa. Elsa culpa a su madre de que su familia esté desunida.

Román se encuentra solo en la sala de la hacienda, mirando el reloj. Llega Alejandro, quien se sorprende de no ver ni a su madre ni a su hermana. Román, molesto, asegura que ni siquiera Trinidad está para hacerse cargo de la cena. Iris, empapada, llega a casa y Román le pregunta en donde ha estado y ella calla por lo que Indalecia interrumpe y le dice a su patrón que ella se lo dirá. Iris se alarma ante el atrevimiento de la sirvienta.

Gabriel le dice a Nora que a veces lamenta no haber conocido nunca a su padre. Ella le pregunta qué haría si él estuviera vivo y el doctor asegura que quizás sería su mejor amigo. Acepta que siempre le hizo falta. Nora llora sin decir el motivo a su hijo.

Sandra piensa en Alejandro. Genaro llega a visitarla con una maleta y le dice que ha decidido dejar a Rafaela para que ellos dos puedan estar juntos. Le dice entonces que desgraciadamente ella ya no quiere tener nada que ver con él, por lo que lo echa de su casa. El hombre enfurece y la toma de los cabellos, asegurándole que esa casa es de él y que puede quedarse todo el tiempo que quiera. Aparece Minerva, quien al saber lo que ocurre acepta que Genaro se quede y duerma con su hija, quien está en desacuerdo y molesta. Genaro le exige que le dé de cenar, por lo que Minerva la apura para que prepare algo en la cocina mientras ella platica con el hombre.

Paulina entra a escondidas a la hacienda. Entra a su habitación, se pone una bata y baja a la sala con el pretexto de que se ha estado bañando. Se extraña al ver a Román, quien espera una respuesta de Iris o Indalecia, quien tras un silencio asegura que Iris también buscaba a Trinidad, por eso ha regresado empapada a la hacienda. Fingiendo sorpresa. Paulina pregunta en donde está la sirvienta más nadie sabe darle razones. Indalecia observa a la familia como si supiera algo.

Amanece y en La antigua no se sabe de Trinidad por lo que Román envía a todo su personal a buscar a su vieja nana. Paulina le pide a su marido que no se preocupe tanto por una sirvienta, la cual seguramente está de chismosa en el pueblo con alguna vieja amiga con la que pasó la noche al no poder caminar en medio de la tormenta de la noche anterior. Román le pide a su esposa que no sea estúpida y hable babosadas. Ella en el fondo goza de que los labios de trinidad estén sellados para siempre.

MARZO 2011. Crisanta prepara café y no deja de sentirse nerviosa. Maria Dolores pregunta qué le sucede y la mujer asegura tener la certeza de que la muerte las anduvo rondando durante toda la noche. Maria Dolores se asusta y se persigna.

Un peón encuentra el cuerpo de Trinidad flotando sobre el pantano. Se lo comunica a Román, quien acude al lugar y llora ante la pérdida de su nana. Tanto iris como Alejandro no pueden creer lo que sucede pero Paulina, por su parte, se siente satisfecha y completamente segura de que nunca se sepa la verdad.

Indalecia le dice a Félix que algo le dice que la muerte de Trinidad no fue solo un accidente, si no que fue provocada. Félix no entiende quién pudo haber querido asesinar a Trinidad más Indalecia confiesa sospechar de Paulina, a la cual vio salir de la hacienda a pie, y regresar empapada.

Alejandro se encuentra con Maria Dolores en la laguna, donde él se sumerge, desnudo, invitándola a hacer lo mismo. Ella, pudorosa, se niega pero ante las caricias de él lo hace y tras unos besos decide entregarse a él. Los dos arden en pasión y Alejandro le promete a Maria Dolores que se casará con ella.

Paulina pide a Román que se vayan de la hacienda y regresen a la capital pero él no quiere, ni Iris, quien asegura a su padre sentirse muy feliz, como nunca antes.

Jacinto le cuenta a Crisanta lo sucedido a Trinidad. La bruja asegura que ese es solo presagio del infortunio que azotará a los Montebello y a Maria Dolores, a la cuál debe proteger. El muchacho le dice a la bruja que él vio que una mujer seguía a Trinidad y que esa misma mujer la arrojó al pantano. 
Asustada, Crisanta piensa en el peligro que corre su hija. Sale en su busca y al encontrarla en los brazos de Alejandro, la jalonea y se enfrenta al hombre, exigiéndole que no se vuelva a acercar a su hija. Maria Dolores sufre por la incomprensión de su madre, quien le asegura que algún día se lo agradecerá.

Félix habla con Elvira, a la que asegura que tanto Macarena como su hijo están muertos. Ella le pide que no mienta más, pues al menos la hija bastarda está cerca y que él ayudará a averiguar el paradero de Macarena. Félix no puede creer que Maria Dolores sea la hija de Macarena y Román.

Iris y Elsa se encuentran con Sandra, a quien Iris ignora por completo. Más tarde le dice a su amiga que esa mujer parece una vulgar mujerzuela. Elsa asegura que la mujer es buena y también es hija de la mejor amiga de Rafaela, su mamá.

Nora visita la iglesia y nuevamente se encuentra con Adrián, quien le suplica que lo deje conocer a su hijo pero ella se niega. Le pide que se encargue de su familia y a ella y su hijo no los moleste. Adrián le explica que necesita el perdón de los dos pero Nora no desea escucharlo más y se marcha.

Gabriel no deja de pensar en Iris. Felipe, cansado de decirle lo mismo, le aconseja que entonces se marche unos días a buscarla y la traiga de vuelta, por lo que el doctor acude de inmediato a su casa, hace una maleta y sale en busca de la mujer que ama, dejándole una nota a su madre.

Indalecia planea hacer de la vida de Maria Dolores un infierno por lo que decide que culpará a Crisanta de lo sucedido a Trinidad, con tal de ver sufrir a la indígena, por lo que visita a la curandera, a quien le dice saber quién mató a trinidad. Se sorprende cuando la bruja le confiesa que ella también lo sabe y que, si alguno de los que viven en la hacienda intenta dañar a su hija, entonces ella revelará quién mató a Trinidad y también dirá que Indalecia lo sabe. La malvada Indalecia enfurece al darse cuenta de que no puede dañar a Maria Dolores.

Félix sigue sin concebir la verdad que ahora sabe. Paulina le dice que entre los dos deben deshacerse de esa muchacha y de Macarena. Trata de besarlo pero él la rechaza y se sincera: Le asegura sospechar que ella causó la muerte de Trinidad y que a cambio de su silencio, quiere una fuerte suma de dinero. Ella se ríe de él y asegura que eso es una mentira pero que si insiste en querer usarla con chantajes, entonces será ella quien le cuente la verdad a Román y él sí que lo matará a palos. Lo besa con ardor.

Iris le confiesa a Elsa no estar enamorada de Gabriel, y mucho menos ahora que ha conocido a alguien más. No confiesa sus aventuras con Félix pero sí que está perdidamente enamorada de ese hombre. Se cruzan con María Dolores, a quien iris ofende y arroja al suelo de un empujón, llamándola India. Maria Dolores se disculpa pero Iris no hace más que burlarse de ella, haciéndola llorar. Jacinto, quien la ve desde lejos, acude a levantarla y se la lleva a su puesto de frutas y verduras, sonde le cura las manos raspadas. La muchacha llora y cuando Jacinto le dice que pondrá en su lugar a esas catrinas, se lo prohíbe, asegurando que Iris es la hermana de Alejandro, el hombre a quien ella ama. Tal noticia destroza el corazón de Jacinto.

Trinidad es sepultada. Román asegura a Félix no poder concebir que Trinidad no se haya dado cuenta de que el pantano estaba a su paso. Indalecia interrumpe y asegura creer que todo fue causado por la curandera, pues estuvo discutiendo con Trinidad y con Paulina. Román recuerda el momento en que se la encontró y sus amenazas, por lo que se marcha de inmediato. Félix, molesto, reclama a Indalecia el ser una intrigosa.

Genaro se siente dichoso de estar con Sandra y Minerva, quien le pregunta si no piensa volver con Rafaela. Él no lo sabe. El timbre suena de pronto. Es Rafaela, quien se queja con su amiga de lo sucedido con su marido, quien se encuentra escondido en algún lugar de la casa. Sandra aprovecha la presencia de la mujer para poder salir de casa. Genaro se siente nervioso. Teme a ser descubierto.

Román visita a Crisanta, a la cuál le exige que le diga lo que le hizo a Trinidad. Crisanta le pone un alto y le pide que se marche de su casa y deje de decir esas estupideces pero el hombre jura estar seguro de que ella mató a su nana. Amenaza con destruirla y Crisanta asegura no temerle.

Maria Dolores espera a Alejandro pero él nunca llega a su cita por lo que decide irlo a buscar a la hacienda. Se topa con Sandra, quien se burla de ella al creerla enamorada de Alejandro. Le asegura que ese hombre es demasiado para ella y que por ello, tiene relaciones con la mismísima Sandra. El corazón de Maria Dolores se destroza en ese momento, por lo que huye a llorar a la laguna, donde se tropieza con Gabriel, quien la sujeta en sus brazos y se asombra ante la belleza de la muchacha.

Alejandro se da un chapuzón en la alberca de la hacienda. Es sorprendido por iris y Elsa, quien le confiesa estar enamorada de él y dispuesta a lo que sea con tal de ser su esposa. Alejandro ríe y lamenta decirle que ella no está dentro de sus intereses a futuro pero que, si lo desea, podrían divertirse juntos. Iris ríe por la respuesta de su hermano, causando incomodidad en Elsa.

Nora lamenta que su hijo se haya ido en busca de Iris. Se ve con Felipe, al que le pide que la ayude a convencerlo de que esa muchacha no es buena y que solo le puede causar problemas, además que la familia de ella no lo quiere.

Jacinto busca a Maria Dolores y la encuentra hablando con Gabriel, a quien ella le dice cómo llegar a la hacienda. Gabriel lo agradece y se marcha. Jacinto se acerca y le pregunta a Maria Dolores si también tiene que ver con ese hombre. Ella lo abofetea y se marcha, dejándolo solo. En el camino se topa con Román, quien no hace más que ofenderla. Ella con palabras lo pone en su lugar por lo que él está a punto de darle un fuetazo. Jacinto lo detiene y el hombre se marcha furioso.

Crisanta no deja de tener presentimientos por lo que cree que si trinidad fue asesinada, quizás era porque sabía la verdad. Teme por su vida y la de Maria Dolores por lo que decide que quizás lo mejor será irse lejos. Cuenta todo el dinero que tiene y lo esconde bajo su colchón.

Paulina le pide a Román que se marchen de la hacienda ahora que él ha dejado arreglados sus asuntos. El hombre se niega y asegura creer que Crisanta mató a Trinidad y querer averiguarlo. Paulina le hace ver que todo fue un accidente y que nadie tuvo la culpa, además que deben alejarse de esa mujer y su hija. Román se sorprende ante la preocupación de su esposa.

Maria Dolores llora por lo que  Sandra le ha dicho de Alejandro, mientras que él solo piensa que la muchacha no es más que una tonta con la que jugará un rato.

Iris se lleva una sorpresa al ver a Gabriel en la hacienda, por lo que lo besa, sorprendiendo a Félix, quien los descubre y se llena de celos. Iris se da cuenta.

Crisanta se encuentra cara a cara con Román Montebello, quien le pregunta si ella sabe el paradero de Macarena. Crisanta le dice que no y ante la insistencia del hombre le dice que hace muchos años que nadie sabe nada de Macarena ni tampoco de si ella tuvo un hijo o no.

Paulina recibe a Gabriel en la hacienda. Iris nota que Félix está enojado y el hombre sale montado a caballo, sobre el cuál persigue a Maria Dolores, a la cual está dispuesto a hacer suya. La atrapa y la lleva cerca de la laguna, donde le arranca las ropas. Está a punto de violarla pero Crisanta los descubre y lo golpea en la cabeza con una piedra. Las dos mujeres creen que está muerto.

Sandra se presenta en la hacienda sorprendiendo a Alejandro, quien no desea que la vean ahí. Ambos discuten y él le dice que no pueden ser ni novios ni amantes, más que amigos con derecho. La lleva a su habitación, donde fornican.

En su choza, Crisanta y Maria Dolores se preguntan si en verdad Félix está muerto sin sospechar que el hombre ha reaccionado y también jurado venganza.

Román no desea que Gabriel se quede en la hacienda ni que siga siendo el novio de su hija. Paulina le pide que se calme y acepte que el hombre se quede en su casa, así no se paseará con su hija y ella no tendrá que buscarlo en el hotel del pueblo para que la gente haga de ella su comidilla. Román termina aceptando pero no puede evitar estar furioso. Ignora a Gabriel todo el tiempo y el muchacho agradece la invitación de Paulina, pero decide instalarse en el hotel.

Genaro se ve con Elsa, a la que le asegura estarse quedando en el hotel del pueblo. La muchacha le pide que regrese a casa más él no desea discutir con Rafaela.

Román piensa en Macarena y también piensa en Maria Dolores, pues las dos son muy parecidas. Habla con Félix, quien le asegura que Macarena murió son dar a luz. Román le pide que le haga un favor por el cual lo recompensará.

Maria Dolores vende flores en el parque del pueblo, donde Iris y Gabriel se pasean. Al ver a la muchacha, él la reconoce y nuevamente se deslumbra por su belleza y compra una flor para Iris, quien trata con desprecio a la muchacha. Asegura a Gabriel odiar a la gente pobre como ella, pues además de feos huelen horrible. Impactado, él re recuerda a su novia que él también proviene de familia muy pobre, como Maria Dolores. Iris se disculpa con Gabriel, quien le exige que también se disculpe con Maria Dolores. Iris se niega y entonces los dos se enojan.

Elvira descubre a Alejandro besándose con Sandra, por lo que la corre de su casa y le prohíbe a su hijo que vuelva a verse con esa mujer, la cual es incluso mayor que él. Habla con Román, al que dice que deben lograr que Alejandro siente cabeza, por lo que quizás sea bueno que se case con Elsita Lazcano antes de que cometa una estupidez.

Rafaela se siente vacía y sola. Elsa asegura que Genaro vive en un hotel y que no tiene que ver con ninguna mujer. Rafaela cree que entonces sus figuraciones no tienen fundamento y que quizás debe hablar con su marido.

Sandra se ve cara a cara con Genaro, quien le pregunta si se ha arreglado para ver a otro hombre. Sandra le pide a su amante que la deje en paz y busque reconquistar a Rafaela, a su hija, y a ella la deje en paz. Genaro le asegura que nunca se librará de él, pues le ha salido demasiado cara.

Durante la madrugada, lleno de placer Félix cubre de gasolina el jacal donde Maria Dolores y Crisanta viven, prendiéndole fuego y luego huír tras cometer su fechoría. Le asegura a Román que su encargo ya está hecho. Tanto Crisanta como Maria Dolores se dan cuenta del incendio y logran salvar sus vidas gracias a Gabriel, quien paseaba por allí. Román goza al saber que las dos mujeres se han quedado sin lugar donde vivir. Crisanta llora al verlo todo perdido, más aún, el dinero con el que planeaba irse lejos. Gabriel las lleva con él al hotel, donde les alquila una habitación. Crisanta le hace ver a Maria Dolores que ese si es un hombre bueno y no Alejandro Montebello.

Tempranamente Crisanta aparece ante Román, al que dice estar segura de que Félix causó el incendio de su choza para dejarla sin nada. Lo maldice por todo el mal que ha causado y lo aterra cuando le dice que ha mentido y que en el fondo sabe el paradero de Macarena y su hijo y como prueba muestra la cadena de oro y los aretes que Román dio a macarena cuando la echó de la hacienda.

Genaro pide a Rafaela que hablen y confiesa que, en efecto, ha tenido deslices pero en el fondo la ama. Ella, ofendida, asegura que ella solo quiere el divorcio.

Sandra recuerda las palabras de Alejandro y asegura que él no se librará de ella tan fácilmente, pues ha dejado a Genaro solo para casarse con él y lo logrará.

Román teme a que lo que Crisanta le dijo sea verdad y que tanto Macarena como su hijo estén vivos. Cree que debe encontrarlos. Paulina lo nota preocupado y le pide que le diga qué sucede. Él no dice nada y entonces ella teme a que ya sepa la verdad. Cuando Félix le dice lo sucedido a la choza de la curandera, Paulina solo desea que tanto esa mujer como la hija bastarda de su marido hayan muerto. 

Alejandro busca a Maria Dolores y se aterra al ver la choza hecha cenizas. La busca en la plaza y se enfrenta a Crisanta, quien le advierte que él no es hombre para la muchacha. Él asegura querer algo serio con la india pero eso no le importa a la bruja, quien solo desea proteger a su hija. Ante él culpa a Román Montebello de lo ocurrido a su choza. Alejandro, alarmado, acude a su padre, al que le pregunta si él tuvo algo que ver con el incendio. Rompan asegura que la curandera y su hija mienten.

Gabriel se ve con Iris y no deja de hablar de Maria Dolores por lo que ella estalla, enfurecida, y le exige que deje de hablar de esa maldita india a la que ella tanto detesta. Gabriel no entiende la reacción de su novia y se molesta por su comentario. Le asegura que si sigue pensando lo mismo, entonces ellos no tienen nada qué hacer juntos. También la pone al tanto de su ayuda a Maria Dolores y su madre.

Alejandro y Maria Dolores se las ingenian para verse pero son vistos por Elsa, quien sorprendida de inmediato se lo comunica por teléfono a Paulina, quien al enterarse teme a que su hijo se enrede con la bastarda de Román. La maldice por no haber muerto en el incendio y decide que tomará cartas en el asunto. Maria Dolores, por su parte, le reclama a Alejandro lo que Sandra le ha dicho. Él le asegura que Sandra mintió pues está perdidamente enamorada de él, aunque el solo tiene ojos para ella, para Maria Dolores. La besa y la muchacha nuevamente cae en la trampa.

Félix discute con Iris, a la que le dice que él no está dispuesto a compartirla con nadie. Iris entonces da por terminada su relación. Gabriel, que casi los descubre, le pregunta qué es lo que hacía discutiendo con el capataz. Ella, furiosa, le pide que no la moleste.

Román pregunta a Indalecia si ella sabe del paradero de Macarena. Ella asegura que Macarena murió y se sorprende cuando su patrón le dice que eso no es verdad y que Macarena y su hijo están vivos, y que la curandera del pueblo lo sabe.

Alejandro da a Maria Dolores un anillo de compromiso, asegurándole que se casará con ella, quien llena de felicidad se entrega nuevamente a él, quien le promete que la hará la mujer más feliz del mundo.

ABRIL 2011. Elsa se encuentra furiosa pues no puede creer que Alejandro haya preferido poner los ojos en una india como Maria Dolores antes que en ella. Rafaela la interrumpe para decirle que se divorciará definitivamente de Genaro.

Román y Paulina discuten. Él le dice que sabe que Macarena no murió y que por lo tal el hijo que tuvo con ella vive, por lo que Paulina teme a que Román quiera recuperar a su hija y descubra que Alejandro no es hijo suyo, así que cree que a su marido quizás le ha llegado la hora de reunirse con Trinidad.

Iris no acepta que Gabriel se empeñe en ayudar a Maria Dolores, por lo que su odio hacia ella crece. Se encuentra con Félix, a quien le pide que le meta un susto a la india. Él se niega rotundamente.

Román habla con Gabriel acerca del futuro de Iris. El doctor promete estar enamorado pero decidido a esperar para casarse, pues apenas empieza a hacer fortuna. Román le aclara que para él su hija es lo más importante y que no desea que se case con un don nadie, y mucho menos con alguien que no sea de su misma alcurnia. Gabriel le hace saber que eso solo lo pueden decidir iris y él.

Félix y Paulina hablan de sus amoríos en el pasado y del hijo que tuvieron. Ella pide al capataz que la ayude a deshacerse de Maria Dolores, la cual se ha enredado con su hijo y la cuál no puede ser reconocida por Román, pues él la querrá reconocer y heredarla también. No sospechan que Román los ha escuchado, al menos decir lo último, por lo que el hombre pregunta a su esposa por qué no le dijo que ella sabía quién era su hija. Paulina no sabe qué decir y entonces Román le asegura que, en efecto, cambiará su testamento. Se marcha llamando a Félix, a quien pregunta si estaba enterado de ello y por qué no mató a Macarena cuando se lo exigió. Félix se disculpa y le cuenta que Macarena huyó y jura que no sabía que Maria Dolores es su hija.

Alejandro busca a Sandra para pedirle una explicación. La descubre besándose con Genaro Lazcano, por lo que ríe al saberla en sus manos.

Crisanta habla con Jacinto, quien le ofrece su ayuda y su casa. La mujer agradece su generosidad y le cuenta de la ayuda de Gabriel, a quien no desea molestar.

Gabriel y Maria Dolores hablan de la vida de ella, la cual en el fondo es gris y sin aventura. Él siente cierta ternura hacia ella. La acaricia y ella enrojece. Le dice que tiene novio. Le muestra su anillo de compromiso y Gabriel enmudece al saber que el prometido de Maria Dolores es Alejandro Montebello.

Paulina y Román discuten. Él asegura que volverá a la capital para cambiar su testamento y reconocer a Maria Dolores como su legítima hija. Paulina llora suplicándole perdón pero él la abofetea acusándola de ser una ambiciosa.

Félix prepara sus cosas para irse, temeroso a que Román sepa lo que hubo entre él y su mujer y quiera vengarse. Es interrumpido por Iris, quien le pide que la perdone y vuelva con ella. El hombre se niega pero ante la insistencia de la muchacha, la besa y nuevamente la hace suya. Al terminar la corre, asegurándole que las pirujas como ella solo van a hacer lo que saben hacer y se van. Ella está enmudecida, por lo que él se pone de pie, la toma del brazo y la echa. Iris llora amargamente por la reacción de su amante.

Román busca a Crisanta y al encontrarla le dice que ya sabe la verdad. Le promete que le repondrá el jacal que ha perdido más la mujer se niega a recibir su ayuda. Román confiesa estar arrepentido y la mujer le hace ver que de no saber la verdad, no sentiría nada hacia ella ni hacia Maria Dolores. Crisanta confiesa a Román Macarena murió pero que antes dio a luz a una niña y que esa criatura no sabe que macarena fue su madre. Román pregunta en donde está esa niña y Crisanta le dice que es Maria Dolores, su hija.  El hombre piensa en el tiempo que quizás le pueda tomar reconciliarse con su hija y cree que lo mejor será acercarse a ella poco a poco. Crisanta se lo prohíbe, así como le exige que le prohíba a Alejandro, su hijo, que se siga acercando a Maria Dolores, pues son hermanos y no pueden tener amoríos. Román se aterra ante la idea de lo que pueda suceder.

Félix cree que Alejandro tiene el derecho a saber que él es su padre. Paulina se lo prohíbe y ante la insistencia del hombre, asegura que antes de decir la verdad, lo mataría. Él entonces reacciona y entre sus brazos la toma, preguntándole si lo mataría de la misma forma que mató a Trinidad. Ella palidece y asegura no haber matado a nadie, aunque no le molestaría matarlo a él para que no siga diciendo estupideces.

Iris sufre por el rechazo de Félix, del que se ha enamorado. Piensa en que Maria Dolores podría estar con Gabriel por lo que acude a buscarlo. En efecto lo ve con la muchacha, a quien Iris le arma un escándalo y cachetea. Aparece Elsa, quien le dice a su amiga que Maria Dolores es una cualquiera que también se revuelca con Alejandro. Maria Dolores llora, asegurando que ella es decente y que se casará con Alejandro Montebello. Iris se burla de ella y le asegura que su hermano jamás se casaría con una india como ella. Gabriel pone a su novia un alto y le dice que, en efecto, Alejandro tiene que ver con Maria Dolores. ¡Iris no puede creerlo!

Román le prohíbe a Alejandro que tenga algo que ver con Maria Dolores, a la cual no puede ver como mujer. Alejandro exige una explicación a su padre y cuando Román está a punto de revelarle la verdad, Paulina aparece y le dice a su hijo que Maria Dolores  ¡es la amante de su padre! Ni Alejandro ni Román pueden creer lo que Paulina ha revelado. Alejandro se revela contra su padre, al que le dice que de cualquier forma Maria Dolores solo ha sido un juego para él. Cuando Román le pregunta a su hijo si ha tenido relaciones con ella y éste le dice que sí, siente un gran remordimiento de conciencia. Paulina no hace más que mirarlo con rencor.



Paulina asegura que nadie ha podido con ella y que tiene que detener a Román antes de que cometa una locura, por lo que pone veneno en la bebida de Román sin que nadie se dé cuenta. El hombre bebe durante la cena, acompañado de toda su familia y más tarde, en su habitación, comienza a sentirse mal. Paulina lo sorprende, dejándolo morir a pesar de que él le suplica ayuda.


Gabriel no deja de pensar en Maria Dolores, cree que la muchacha es bella y que en el fondo es hermosa, por lo que se siente confundido. 

Alejandro e Iris sufren por la pérdida, sin embargo Indalecia nuevamente sospecha que Paulina ha tenido que ver con la muerte. Se hace un funeral y al entierro acuden Crisanta y Maria Dolores, a las que Paulina corre groseramente. Crisanta se antepone y le dice a Elvira que Maria Dolores no es ninguna india, y que ella tiene tanto o más derecho de estar presente que cualquiera de los que han asistido. Paulina enmudece ante la furia de la mujer, quien también le dice que no dudaría en adivinar que a Román Montebello murió al igual que Trinidad, en manos de un accidente del que según nadie fue testigo. Paulina se asusta demasiado por lo que sale del panteón seguida por sus hijos y amigos. Alejandro y Maria Dolores se ven de lejos. Él la mira con desprecio. Crisanta se siente en paz y jura a Maria Dolores que las cosas van a cambiar.

Gabriel no entiende como Román pudo morir de la noche a la mañana si estaba prácticamente sano. Cree que hizo mal al consentir a Paulina e Iris para que al hombre no se le practicara la autopsia.

Pasan dos meses y Alejandro ignora a Maria Dolores, por lo que ella sufre al no saber por qué. Indalecia le dice que Alejandro está sentido por el escándalo que Crisanta armó en el entierro de su padre. Le pregunta si ella alguna vez ha escuchado de su padre y la indígena le dice que no, ya que Crisanta jamás habla de esas cosas. Indalecia le aconseja que le pregunte, pues tiene derecho a saber y a lo mejor su padre está vivo.

Paulina desea volver a la capital pero sus hijos no, por lo que teme a que tarde o temprano Crisanta abra la boca y la verdad salga a la luz. Descubre a Maria Dolores rondando su hacienda, por lo que la abofetea y la echa a empujones. La india solo pide hablar con Alejandro y Paulina le dice que su hijo se casará muy pronto con Elsita Lazcano.

Iris y Gabriel tratan de hacen el amor. Él le pregunta si en realidad lo ama y ella no contesta y le asegura que quizás los dos han ido demasiado a prisa y deban darse un tiempo. Él, con la imagen de Maria Dolores en la mente, cree que quizás eso sea lo mejor.

Sandra se encuentra con Alejandro, al que intenta besar. Él la desprecia y le asegura que no quiere tener nada que ver con mujerzuela como ella, quien le suplica que la ame pero él le asegura que está enamorado de otra mujer, la cual sí es decente y vale la pena. Ante el rechazo del hombre, a Sandra no le queda más que jurarle que se arrepentirá por haberla ilusionado.

Genaro suplica perdón a Rafaela, quien nuevamente, por suplicas de Elsa, decide aceptarlo.

Maria Dolores sufre por la indiferencia de Alejandro y Crisanta teme a que su hija muera de amor. Un amor imposible pues ella no puede amar a su propio hermano. Maria Dolores está dispuesta a ir a buscarlo y Crisanta se lo impide. Las dos forcejean y entonces la bruja le confiesa quien fue su padre, por lo que Alejandro es su medio hermano. Jacinto escucha todo y se sorprende. Maria Dolores, herida y llena de confusión, huye al monte, donde intenta quitarse la vida pero es salvada por Indalecia, quien la abraza y le jura que todo estará bien. Indalecia le aconseja que luche por el amor de Alejandro si en verdad lo ama y que no se preocupe por los lazos sanguíneos de los que habla Crisanta, pues en verdad nada las une. Maria Dolores no entiende a la mujer y de pronto se desmaya. Indalecia descubre que la muchacha está esperando un hijo.

Nora sufre con las visitas de Adrián. Accidentalmente conoce a Ligia, la nueva mujer de él y a los dos hijos que tuvieron: Kristel y Giovanni. Nora sufre por el pasado al que se debe enfrentar ahora que Adrián quiere conocer a su hijo.

Indalecia toma sus cosas y decide abandonar la hacienda, cosa que sorprende a Paulina, quien no entiende su reacción. Félix tampoco, por lo que le pregunta a donde irá y ella le dice que irá a un lugar en el que siempre quiso estar y del cual solo regresará para ponerlos a todos en su lugar. El hombre se burla de la mujer, quien caminando llega a una cabaña, donde se encuentra con Román, quien en realidad ¡no está muerto! Y ha decidido tenderle una trampa a Paulina.

Genaro, Rafaela y Elsita visitan la hacienda, donde Paulina anuncia a todos que  Elsa y Alejandro se casarán. Alejandro se niega rotundamente asegurando que él no se casará con Elsa. Genaro, insultado, se marcha con su familia y entonces Alejandro estalla contra su madre, a quien le exige que deje de meterse en su vida. Paulina no puede creer que su hijo predilecto se le revele.

Viviana piensa en el dinero que llegará a juntar gracias a Genaro, quien le da una comisión por cederle a Sandra, su hija.

Gabriel  piensa en que Iris quizás no lo ama como él ha creído y entonces va a una cantina en el pueblo, donde se emborracha y decide que quizás deba regresar a la ciudad y darle tiempo a Iris. Piensa en Maria Dolores y cree que se siente atraído a ella.

Maria Dolores se siente feliz por esperar un hijo del hombre al que ama y que en el fondo no es su hermano. Indalecia le aconseja que lo busque y le diga la verdad para que nuevamente vuelva a quererla. Ello llena de rabia a Crisanta, quien le asegura a su hija que Indalecia es mala y solo quiere dañarla. Crisanta revisa a su hija, se estremece al comprobar que en efecto espera un hijo. Sufre por lo que le espera a Maria Dolores.

Iris busca a Félix nuevamente y le suplica de rodillas que la ame. Él la desprecia y entonces ella le asegura que terminará su relación con Gabriel. Él le pide que lo haga y entonces lo busque, mientras no.

Sandra se siente furiosa por la reconciliación de Genaro y Rafaela. Asegura a Viviana no querer tener nada que ver con ese hombre pero la  ambiciosa mujer le dice que mientras Genaro les de dinero y las tenga viviendo en la casa en la que viven, ella tendrá que seguir dándole placer, le guste o no.

Arturo discute con su madre pues no desea casarse con Elsa pero Paulina cree que esa muchacha es el mejor partido que él encontrará con la mala reputación que tiene. Decidido a no casarse con Elsa, Alejandro toma sus cosas y regresa a la capital. Cuando Maria Dolores lo busca en la hacienda, una sirvienta se lo dice, por lo que cree que lo ha perdido para siempre. Se encuentra con Indalecia, quien le dice que tiene que ir a buscarlo a como dé lugar por lo que le da dinero y la sube a un autobús, por lo que la pobre indita, sola, va a la capital en busca del hombre al que ama y  padre de su hijo. En el autobús, llena de ilusiones, Maria Dolores lee la dirección de Alejandro y cree que en cuanto él sepa la verdad se casará con ella y los dos serán felices.

Crisanta busca a Maria Dolores por todas partes sin poder encontrarla. Teme a que algo le haya pasado. Jacinto la ayuda con la búsqueda pero todo es inútil. Se cruzan con Indalecia, quien les dice que Maria Dolores ya se encuentra lejos, con el padre de su hijo. Crisanta entonces tiene una pelea de manos con Indalecia, quien la amenaza con un cuchillo. Román, quien se encuentra cerca, lo escucha todo.

Gabriel se despide de iris y Paulina, a quienes espera ver pronto en la ciudad. Parte y llega a casa, donde le cuenta a su madre acerca de una indígena que conoció y la belleza que posee. Nora cree que incluso una india puede ser mejor partido que Iris. El timbre suena. Nora teme a abrir la puerta pensando que es adrián pero afortunadamente es una falsa alarma. Gabriel le pide a su madre que le diga qué es lo que le sucede pero la mujer decide seguir callando.

Maria Dolores llega a la capital pero es abordada por dos mujeres que la entretienen y le roban, por lo que pierde la dirección de Alejandro y la mayor parte del dinero que poseía. Llora inconsolable, llena de miedo, sin que nadie se acerque a ayudarla.

Alejandro piensa en Maria Dolores y lamenta que sea una india ignorante, porque si no fuera así, él la amaría por sobre todas las cosas, pues ha sido la única mujer que no se ha fijado en él por su dinero.

Maria Dolores es casi atropellada por Felipe, quien de inmediato sale del auto para preguntarle si se encuentra bien. Ella llora y le cuenta lo que le ha sucedido por lo que él se apiada de ella y le pide que lo deje ayudarla. 
La sube a su auto y le dice que la dejará dormir en la pensión donde vive y que al siguiente día ella decidirá si quiere volver a su pueblo o quedarse en la capital. Ella solo quiere encontrar al padre de su hijo por lo que Felipe le promete que la ayudará a encontrar al hombre que busca.

Indalecia solo desea que Maria Dolores sufra y algo le suceda, así entonces Román será solo para ella. Román le exige que le diga dónde está su hija y la mujer le dice que muy lejos, donde nadie la pueda encontrar.

Crisanta se encuentra terriblemente preocupada por lo que su hija pueda estar viviendo. Jacinto le propone que vayan a buscarla a la capital pero ese lugar es tan enorme, que quizás se tardarían años en encontrarla.

Maria Dolores duerme en el cuarto de servicio de la casa de huéspedes. Allí llora por su mala suerte y teme a que nunca pueda encontrar al hombre al que ama, mientras que Felipe le suplica a Ligia, la dueña, que deje que la muchacha se quede unos días y le paga por la estancia. Ligia teme a que Maria Dolores cause problemas.

Tempranamente Rafaela y Genaro van a misa. Allí se topan con Viviana, quien saluda a Genaro muy cortés. Rafaela es amable con la mujer y pregunta por Sandra sin sospechar que esa mujer es amante de su marido.

Iris y Félix se besan en los jardines de la hacienda. Son descubiertos por Paulina, quien de inmediato se abalanza sobre su hija y la cachetea, acusándola de ser una cualquiera.

MAYO 2011. Felipe le propone a Maria Dolores que, mientras él encuentra al hombre al que ella quiere buscar, se quede en la casa y mientras trabaje. Ella acepta pues no tiene más lugar a donde ir, mientras que, en el hospital donde trabaja, él le cuenta a su amigo Gabriel lo que le ha sucedido cerca de la terminal de autobuses.

Viviana regresa a casa y busca a Sandra pero no logra encontrarla por lo que teme a que su hija haya cumplido su amenaza de irse lejos algún día.

Sandra aparece en la mansión Montebello, donde asombra a Alejandro al aparecer frente a él. Le pide que hablen y entonces él le suplica que lo deje en paz pues no quiere tener que ver nada con ella. Sandra le suplica que la ame, de rodillas, pero él la desprecia y le dice que está comprometido con Elsa Lazcano, aunque en realidad está enamorado de la india Maria Dolores. Sandra no puede creer lo que ha escuchado y se marcha destrozada, jurando que Alejandro se las pagará.

Por instrucciones de Felipe, Maria Dolores es llevada por Kristel y Giovanni a una maquiladora, donde es presentada con el señor Mastreta, quien la contrata, asegurándole que se entenderán muy bien, mirándola con malas intenciones.

Iris sufre por la golpiza que le ha dado Paulina, quien corre a Félix de su hacienda. Él se niega a irse y le asegura que si lo corre, todos sabrán que ellos fueron amantes, que Alejandro es su hijo y que ella asesinó a Trinidad y quizás también a Román. Paulina no puede creer que Félix la tenga en sus manos.

Maria Dolores despierta envidias en la maquila tanto en Cenobia como en Ágata, quienes le aseguran que tiene que portarse bien porque las que la mandan después del señor Mastreta son ellas. La muchacha se muestra inocente ante las mujeres.

Paulina visita a los Lazcano, a los que pide vayan a la capital unos días y se queden en su casa, así Alejandro comenzará a hacerse a la idea del matrimonio. Genaro se niega.

Iris decide regresar a la capital junto con Paulina. Félix le dice que él irá también. Paulina intenta oponerse pero ante la presión de Félix no le queda más que aceptar con la condición de que él no se acerque a su hija. Los tres vuelan a la capital.

Sandra busca un lugar donde acomodarse. Encuentra la casa de huéspedes de Ligia y decide alquilar una habitación. Se comunica con Viviana, a la que dice que ha decidido radicar en la capital y no regresar jamás a La Antigua. Viviana, aterrada, se lo hace saber a Genaro, quien entonces decide que partirá a la capital con su familia.

Felipe recoge a Maria Dolores en la maquila y ella le dice lo mal que fue tratada por Cenobia y Ágata. Él le pide que no se preocupe, pues hablará con Mastreta para que la cuide. Llegan a la casa, donde se topan con Sandra, quien no puede creer que la india se encuentre en la ciudad. Ligia y Felipe le exigen respeto para Maria Dolores.

Gabriel no deja de pensar en María Dolores. Recibe una llamada de Iris, quien le dice que ha vuelto. Acude a verla y le pide que se casen. Ella desiste por lo que él se marcha de su casa, molesto. Iris entonces planea que Gabriel la descubra con Félix, para que de desilusione y decida ponerle fin a su relación.

DIAS DESPUES: Viviana llega a la casa de huéspedes, donde conoce a Ligia. Habla con Sandra, a la que le exige que se prepare pues le han dado una gran cantidad de dinero y las dos se mudarán a un departamento exclusivo. Sandra se niega pero su madre se las ingenia para obligarla por lo que las dos van a ese nuevo departamento donde las espera Genaro, quien se encierra en una habitación con Sandra y la hace suya. Ella se resiste pero el la obliga y la cachetea  asegurándole que ella está comprada, pues el departamento y una fuerte suma de dinero que le dio a Viviana, lo avalan. Sandra no puede creer lo que su madre le ha hecho.

Adrián no deja de vigilar a Gabriel y él comienza a darse cuenta. Se lo cuenta a Nora, quien teme que su hijo se entere de la verdad.

Felipe se ha encariñado con María Dolores, a quien trata de besar. Ella le pide que la ayude a encontrar a Alejandro, el hombre al que ama.

Gabriel cree que iris no lo ama y lo habla con Hugo, quien le aconseja que ya termine su relación con ella. Vera también se lo suplica a su hijo, quien asegura no querer lastimarla.

Sandra no deja de pensar en Alejandro. Viviana la visita y entonces le reclama el haberla vendido. Enedina se descara y asegura que si tuvo una hija fue para que la mantuviera de la forma que fuera posible y que si tanto ama al hombre que conoció en Villa Allende, entonces, segura de que a Alejandro le pueden sacar dinero también, se haga pasar por embarazada.

Alejandro se ve con Elsa sin embargo no deja de pensar en Maria Dolores, a la cual ha engañado y con la cuál le gustaría unirse. Elsa trata de besarlo pero él la rechaza.

Ágata y Cenobia no dejan de molestar a Maria Dolores. Mastreta las descubre y les asegura que si insisten en perturbar a la muchacha, perderán su empleo pero eso no les importa a las mujeres. Ágata provoca a Maria Dolores hasta que la muchacha se enfada y la empuja. Ágata la golpea y Mastreta intercede, corriendo a la mujer. Cenobia asegura que si Ágata se va ella también lo hará. Mastreta las corre a las dos entonces.

Adrián suplica a Nora que lo deje ver a su hijo y ella insiste en negarse. Ambos son descubiertos por Gabriel, quien reconoce al hombre que lo persigue. Adrián entonces decide decir la verdad a pesar que Nora trata de oponerse, causando un gran impacto a Gabriel, quien más tarde reclama a su madre el haberlo engañado diciéndole que su padre había muerto.

Ligia sufre por el amor que siente hacia Adrián, quien toda la vida solamente la ha maltratado y ha maleducado a sus hijos, Kristel y Giovanni, los cuales llevan una vida irresponsable con amigos y en la calle. Adrián aparece alterado mas no le dice a su mujer lo que ha sucedido.

Maria Dolores es seducida por Mastreta, quien le confiesa sentirse atraído a ella. Maria Dolores le confiesa estar embarazada. De pronto llega Felipe, quien se alarma al verla vendada de una mano. Mastreta le explica lo que pasó. Felipe le pide a la indígena que lo acompañe al funeral de la madre de un amigo. Al llegar, los Montebello se impactan al ver entrar a la india, quien al ver a Alejandro se llena de alegría, pues ha encontrado al amor de su vida. 
Paulina arma un escándalo y le exige a la muchacha que se largue del lugar pero ella insiste en hablar con su hijo. Paulina se niega a que esa indígena hable con Alejandro pero él interfiere y se marcha con la muchacha, quien le cuenta todo por lo que ha pasado tras ir en su busca. El corazón de María Dolores se parte cuando Arturo le dice que a pesar de que ella está embarazada, él no puede casarse con ella.

Gabriel no puede aceptar que los Montebello traten a la gente pobre con tal desprecio. Iris le explica que Maria Dolores tuvo una aventura con Alejandro y ahora él no se la puede quitar de encima, pero él, gracias a Felipe, conoce muy bien la historia de la muchacha.

En casa, Paulina no hace más que maldecir a Maria Dolores por seguir cruzándose en su vida. Teme a que la indígena sepa la verdad y quiera reclamar lo que le corresponde, parte de la herencia de Román. De pronto, una aparición la aterra: Es Trinidad, quien se le revela, asustándola.

Nora sufre por la verdad que se ha revelado ante su hijo. Busca a Adrián, teniéndose que enfrentar a Ligia, quien se entera de la verdad. Tanto kristel como Giovanni también se enteran de que tienen un hermano mayor. Reclaman a Adrián, quien se disculpa diciendo que Nora lo engañó hace muchos años.

AGOSTO 2011. Alejandro piensa en Maria Dolores. Cree amarla pero no está dispuesto a ser la burla de todos por unirse a una india, por lo que cree que lo mejor será destrozarle el corazón para que ella se aleje de él, pero la muchacha sufre por su desprecio a pesar que Felipe la consuela y aconseja que  trate de salir adelante por ella, por el hijo que espera. Ella decide que así será y tempranamente acude a trabajar pero Mastreta trata de sobrepasarse con ella. La besa e intenta violarla, por lo que ella lo abofetea y le da un golpe bajo, para entonces huir del lugar, asustada.

Iris sigue en romance secreto con Félix, quien funge como su chofer. Paulina se encuentra preocupada, por lo que le pide a Gabriel que se case con Iris lo más pronto posible. Los dos acuerdan que será en dos semanas, por lo que Paulina da una cena en su casa, con sus amigos, donde anuncia los compromisos de sus dos hijos: Iris y Alejandro, quien le entrega el anillo de compromiso a Elsa. Gabriel hace lo mismo con Iris, aunque en su mente esté maria Dolores.

En la cocina, Félix no deja de refunfuñar pues cree que ahora ha perdido a Iris para siempre. Paulina se presenta ante él y llena de malicia le asegura sentir mucho que su querida Iris se vaya a casar en tan poco tiempo.

Maria Dolores le cuenta a Ligia lo sucedido en la maquila, por lo que la mujer le aconseja que levante una denuncia pero Maria Dolores se niega, asegurando que buscará otro trabajo. Giovanni le cuenta a Felipe lo sucedido por lo que éste busca a Mastreta y lo golpea fuertemente.

Genaro se ve con Sandra, quien le asegura que, si no la deja en paz, le contará a Rafaela lo que han vivido durante los últimos años y no porque ella quiera. Él se burla de ella y le asegura que Rafaela jamás se enterará y que Viviana jamás le permitirá acercarse a ella.

Félix habla con Paulina, a quien le dice que si no cancela la boda de iris y Gabriel, entonces él dirá todo lo que sabe. Paulina, harta de las amenazas del hombre, le exige que haga lo que quiera y lo corre de su casa. Iris interviene pero esta vez todo está decidido, por lo que, enojado, Félix toma sus cosas y se va. Iris sufre y su madre le exige que no sea ridícula, pues nadie llora por un criado.

Gabriel se encuentra con Adrián, quien le asegura que hace años tuvo que alejarse de Nora por temor a las responsabilidades, hasta que ella desapareció, por lo que él hizo vida con una nueva mujer: Ligia. Gabriel no puede creer que Kristell y Giovanni sean sus hermanos y que los conozca desde hace tiempo. Acude a verlos. Adrián los presenta pero los jóvenes, confundidos, lo rechazan.

Alejandro busca a María Dolores, a la que invita a ir con él para que hablen. Ella acepta y él la lleva a su departamento de soltero, donde se encuentra Sandra, quien lo besa apasionadamente. 
Maria Dolores cree que Alejandro ha jugado con ella así que sale corriendo del lugar. Se topa con Gabriel, quien le pregunta qué es lo que le sucede. Ella le cuenta todo y él le propone que trabaje con él, en su casa. Ella acepta, mientras que Alejandro habla con Sandra, quien le asegura estar embarazada. Él no le cree y ante su insistencia, le da mucho dinero para que se practique un aborto. La corre de su casa y ella nuevamente le jura que se arrepentirá de haberla usado.

Ligia sufre por las novedades en las vidas de sus hijos, los cuales están confundidos. Culpa a Adrián por ello y el hombre asegura que solamente él está pagando por los errores de su pasado. Ligia busca a Nora, a quien ofrece su amistad ahora que los hijos de las dos se han conocido y quizás en un futuro hagan amistad.

Felipe no puede creer que Maria Dolores vaya a ser la sirvienta de Gabriel, quien asegura que ayudará a la muchacha. Al estar en casa con ella le pregunta si quiere ver a Alejandro, pues él puede llevarla pero Maria Dolores está completamente segura de que Alejandro no es hombre para ella. La muchacha le cuenta su vida a Gabriel, quien se impacta al saber que es hija de Román Montebello y que Alejandro es hijo ilegítimo de Elvira.

Elsa se siente feliz por su próximo matrimonio. Rafaela, preocupada, le pide que lo piense bien pues Alejandro no la ama y tarde o temprano buscará refugio en los brazos de otra mujer. Elsa ignora a su madre, a la que le asegura que él la amará en cuanto le de un hijo.

Iris busca a Félix en el cuarto en el que vive. Los dos hacen el amor y ella le asegura querer estar con él. Le confiesa que está embarazada y que lo mejor que puede hacer es abortar, por lo que le pide que se den un tiempo para resolver sus problemas. Él le dice que regresará a la hacienda, donde tiene más qué hacer que en la capital.

Viviana visita a Sandra, quien se encuentra demacrada, muy mal. Sandra asegura que ya no quiere vivir más.

Maria Dolores se presenta en la mansión Montebello, donde revela a Paulina que está esperando un hijo de Alejandro, el cuál la ha despreciado. Paulina corre a Maria Dolores de la casa. Gabriel interfiere y asegura que Maria Dolores tiene los mismos derechos que Iris en esa casa y que Alejandro no, ya que no es hijo de Román Montebello. Alejandro, quien accidentalmente aparece, se impacta al escuchar esas palabras, que a Paulina la estremecen, por lo que llena de rabia estalla contra Maria Dolores, a la que dice que su madre fue una mujerzuela que se le metió a su marido, con el cuál se revolcó cuantas veces pudo, como una zorra, hasta engendrar a una hija bastarda y morir en el parto gracias a que el mismo Román la echó de la hacienda para no saber anda de ella ni de la bastarda que pariría. Llena de dolor, Maria Dolores sale corriendo de la mansión y es arrollada por un autobús. Gabriel, al encontrarla, llama de inmediato a una ambulancia y la lleva al hospital, mientras que  Paulina, asustada, no deja de culpar a Alejandro por todas sus estupideces y sobre todo haberse enredado con esa india. Él, confundido, no sabe qué decir, hasta que reacción ay le exige a su madre que le diga quién fue su padre. Paulina se niega a hablar y maldice la hora en que todo salió a la luz. Se pregunta cómo es que Gabriel y la india lo saben todo.

Felipe habla con Ligia y Giovanni, a quienes les dice que está enamorado de Maria Dolores desde el momento en que la conoció. La noticia entristece a Kristell, quien está perdidamente enamorada de Felipe.

En el hospital, Maria Dolores reacciona y Gabriel, quien la atiende, le informa que ha perdido a su hijo, por lo que la muchacha llora amargamente culpando a Alejandro. Su dolor enternece a Gabriel, quien habla con Nora y decide llevar a la muchacha a casa, instalándola en una habitación destinada a las visitas. Desde que la conoce, Nora siente ternura hacia ella y también se siente identificada, pues Maria Dolores le recuerda su pasado.

Sandra se presenta en la casa de los Lazcano y a Rafaela le hace muy feliz su presencia. Sandra le dice a Rafaela que Elsa no se puede casar con Alejandro Montebello puesto que él tiene amoríos con Maria Dolores y también los ha tenido con ella, la propia Sandra, quien espera un hijo de él. Rafaela no puede creer lo que ha escuchado.

 Elsa visita a Alejandro, a quien pide que la acompañe a comprar el vestido de novia. Él la rechaza y le asegura que puede comprar lo que quiera ya que él solo se casará con ella para que Paulina lo deje de fastidiar, pero en el fondo no la ama ni tendrán intimidad, pues no se prestará a que ella quiera atarlo  con un hijo de por medio. Elsita llora amargamente por el rechazo del hombre al que ama.

Gabriel e Iris hablan y creen que entre ellos ya no hay amor, por lo que creen que deben terminar su relación. Iris se niega, le pide solo tiempo hasta que se case Alejandro. Cuando Iris se entera de que Maria Dolores se encuentra en casa de Gabriel, enfurece.

Maria Dolores piensa mucho en el pasado, en sus días en Villa Allende, y cree que debe regresar. Nora le aconseja que espere, pues debe enfrentarse a la realidad y olvidar lo que ha dejado atrás. La mujer se sincera ante la muchacha y le cuenta la historia de su vida.

El día de la boda de Elsa y Alejandro llega. Ella se siente triste por el engaño de él y por saber que no será feliz a su lado. Rafaela le suplica que no se case pero Elsa está completamente decidida.

Paulina sufre con las apariciones de Trinidad, quien le asegura que si no dice la verdad, sus hijos pagarán las consecuencias.

Iris se siente triste sin la presencia de Félix. Cree que lo ama demasiado y que no será feliz al lado de Gabriel, mas cree que al lado de Félix nada le espera y que Gabriel, aunque proceda de una familia humilde, puede ofrecerle todo a lo que ella está acostumbrada.

JUNIO 2011. Viviana se enfrenta a Rafaela, quien le asegura que ya no pueden ser amigas y la corre de la boda de su hija, asegurándole que si se vuelve a acercar a ella o a su marido, gritará a los cuatro vientos, por todo Villa Allende, quienes son ella y la mujerzuela que tiene por hija.

Maria Dolores y Sandra leen en el periódico el anuncio de la boda de Arturo, por lo que se sienten destrozadas.

Alejandro, vestido de novio, echa un vistazo a su departamento de soltero, lamentando que sea ese lugar en el que tendrá que vivir de ahora en adelante con Elsa. Sale del lugar hasta llegar a la iglesia, donde aguarda por ella. Elsa llega vestida de novia, luce radiante. Los dos se casan y al salir de la iglesia pregunta a Gabriel por Maria Dolores. Gabriel le dice que la muchacha ha regresado a Villa Allende y que perdió el hijo que esperaba. Es mentira. Desde a lo lejos Maria Dolores lo observa todo, echa un mar de lágrimas.

Paulina se siente satisfecha y le recuerda a Iris que la próxima en casarse será ella. Iris se niega rotundamente pero eso no le importa a la mujer, quien en plena fiesta de bodas anuncia a todos que Iris se casará con Gabriel Cárdenas en poco tiempo.

Maria Dolores habla con Felipe, quien le aconseja que regrese a su pueblo y trate de rehacer allí su vida. Ella se niega, pues teme a enfrentarse a Crisanta, a quien seguramente le ha causado muchas preocupaciones. Felipe le asegura que Crisanta sabrá entenderla y la perdonará, a demás que ella debe luchar por obtener lo que legítimamente le corresponde como hija de Román Montebello.

Alejandro le dice a Elsa que vivirán en Río Escondido, por lo que ella podrá estar cerca de sus padres y vivirán de la producción de la hacienda. A ella la idea le hace muy feliz, pues será una de las mujeres más importantes del pueblo. No sospecha que en el fondo lo que su marido anhela es estar cerca de Maria Dolores.

Iris sufre por no tener la compañía de Félix. Piensa en irlo a buscar, mas no sabe si sea lo correcto. De pronto él la sorprende, llenándola de felicidad. Félix le asegura no poder olvidarla. Los dos tienen relaciones sexuales y son descubiertos por Gabriel, quien se abalanza a los golpes contra Félix, quien asegura que Iris ha sido su mujer desde hace mucho y los dos están esperando un hijo. Gabriel se sorprende ante el engaño de la muchacha.

En Villa Allende, Román se presenta en su hacienda, sorprendiendo a los empleados. Indalecia lo acompaña, airosa. Él le pide que busque a Crisanta, a la que le dice que quiere recuperar a su hija y que, por lo tanto, hará hasta lo imposible para encontrarla. La hechicera no puede creer que el hombre esté vivo y el le asegura que la trampa de Paulina  no funcionó y que se ha hecho pasar por muerto para que ella esté tranquila

Iris confiesa a su madre que Gabriel la ha descubierto con Félix por lo que a la mujer no le queda más que confesarle a su hija que ese infeliz es un vividor que solo se aprovecha de las mujeres, pues hace años se aprovechó de ella también y la embarazó, por lo que Alejandro es su hijo. Iris no lo puede creer y confiesa que ella también espera un hijo de Félix, por lo que Paulina la golpea y la persigue, jaloneándola, hasta terminar arrojándola por las escaleras.

Rafaela busca a Sandra y  se alarma al ver a su amiga golpeada y desnuda. Le pregunta qué es lo que sucede y entonces ve salir de una habitación a Genaro, acomodándose el pantalón. Rafaela no puede creer lo que ha visto. Genaro se aterra al verla.

Gabriel se siente traicionado por iris pero en el fondo no le importa pues cree que se ha enamorado de Maria Dolores, quien se presenta ante él con una caja en la que lleva sus pertenencias. Le dice que regresará a La Antigua. Gabriel le pide que no lo haga pero ella ya está más que dispuesta. Él la lleva hasta la estación de autobuses, donde se despiden. Él no se aguanta más y le planta un fuerte beso de amor que a ella le roba el aliento.

Genaro le suplica a Rafaela que lo perdone pero ella no está dispuesta y le exige que le de el divorcio si no quiere que todas sus amistades se enteren de la clase de hombre que es.

Iris es llevada a un hospital, donde la atiende Felipe, quien le dice a Paulina que ha perdido el hijo que esperaba y que jamás podrá volver a ser madre. Paulina siente un terrible remordimiento. Se le aparece Trinidad cargando a un recién nacido y le dice que ella ha matado a su propio nieto.

Maria Dolores regresa a casa, donde Crisanta la recibe llena de emoción, con llanto. La muchacha pide perdón a su madre, a quien le cuenta que Indalecia le ayudó a irse y le contó que ella fue hija de Román Montebello, al que no pudo conocer. Crisanta le dice a su hija que al vida siempre le hace justicia al que sufre y que Román Montebello vive. Maria Dolores entonces decide acudir a él, quien se impacta al tenerla enfrente y la abraza, suplicándole con llanto perdón. Maria Dolores lo perdona, llenando de emoción a Crisanta, quien después desenmascara a Indalecia ante Román, pues fue ella quien aconsejó a Maria Dolores que huyera para que jamás pudiera estar cerca de su padre. Indalecia reconoce que fue así y entonces Román decide echarla. Maria Dolores intercede por ella y suplica a su padre que no la corra. Solo por eso Román decide que Indalecia se quede y pide a Maria Dolores y Crisanta que ellas se instalen también. Crisanta se niega pero su hija se lo suplica. Román le asegura a la mujer que María Dolores necesita vivir al lado de su padre y de su madre. Crisanta llora y abraza a su hija, dispuesta a quedarse.

Gabriel lamenta lo sucedido a Iris, a quien visita en casa. Iris le pide perdón y le suplica que reanuden su compromiso pero él asegura no quererla más y estar enamorado de otra mujer, por lo que se despide de ella. Iris, resignada a perderlo, le pide perdón por haberlo engañado y le desea que sea feliz.

DIAS DESPUES. Alejandro llega a La Antigua, feliz, decidido a instalarse. Se alarma al ser recibido por Maria Dolores, quien luce diferente, con ropas nuevas y con una imagen moderna. Maria Dolores les da la bienvenida a él y a Elista a la hacienda que ahora a ella le pertenece. Alejandro no entiende nada, por lo que al alterarse le exige que diga de qué está hablando. Aparece Román, quien le confiesa al muchacho que Maria Dolores es su hija legítima y la única heredera de La Antigua y todas sus tierras.

Rafaela decide abandonar a Genaro, quien en su soledad solamente sufre, lleno de remordimientos. Busca a Sandra pero Viviana le dice que su hija está desaparecida. Los dos creen que Sandra ha dejado nuevamente Villa Allende para ir a la capital.

Sandra busca a Paulina, a quien le dice estar embarazada de Alejandro. Paulina le dice que su hijo se ha casado hace días y que ella no permitirá que una mujerzuela arruine la felicidad de su hijo. 
Adela exige dinero a cambio de su silencio. Paulina se lo da y le pide que se marche lejos, donde nadie sepa de ella. Al marcharse Adela, Paulina recibe una llamada de Arturo, quien le cuenta que Román vive y ha reconocido a Maria Dolores como su hija y legítima heredera. Paulina estalla y de inmediato toma a Iris para regresar a Villa Allende.

Felipe se da cuenta de que Kristell lo ama, por lo que cree que debe darse una oportunidad y así mismo dársela a la muchacha, La besa y le pide que sean novios. Ella, feliz, acepta.

Ligia aconseja a Giovanni que se acerque a Gabriel, el cuál es su hermano y del cuál puede aprender cosas nuevas. Giovanni lo busca y los dos hablan. A Giovanni le interesa el campo, las siembras, la ganadería, pero no tiene dinero. Sus sueños inspiran a Gabriel, quien le propone que vaya con él a Villa Allende, donde pueden trabajar algunas tierras que el mismo Gabriel está dispuesto a comprar.

Alejandro trata de hablar con Maria Dolores pero ella lo rechaza. Él le propone divorciarse y ahora estar al lado de ella pero solo recibe negativas.

Román piensa muy bien las cosas y en el daño que Paulina les ha hecho a todos por lo que cree que debe ponerlo todo en su lugar.

Jacinto no puede creer que Maria Dolores luzca diferente, sus ilusiones de tener algo que ver con ella se desvanecen, pues cree que la muchacha ahora está por encima de él.

Paulina e Iris llegan a La Antigua, donde la mujer exige a Román que le devuelva lo que le pertenece. Román le asegura que la ha dejado sin nada pues todo lo que tuvieron en la ciudad ahora le pertenece a Iris, y las tierras y la hacienda en Villa Allende le pertenecen a Maria Dolores. Todo para sus dos únicas hijas. El hombre exige saber con quién lo engañó su mujer y aparece Félix, confesando la verdad. Román le muestra a Paulina los papeles que demuestran que los dos han quedado divorciados y que la han dejado en la ruina. La mujer llora llena de amargura al saberse perdida. Crisanta aparece entonces y acusa a la mujer de haber sido la causante de la muerte de Trinidad.

Gabriel hace las paces con su padre, a quien le da un abrazo Giovanni les cuenta a Adrián y Ligia la propuesta de Gabriel y lo decidido que está a irse a Villa Allende. Adrián agradece a Gabriel lo que hace por su hermano, así como Ligia. Kristell da un abrazo a su hermano mayor, quien le pide que siempre que necesite algo acuda a él. Gabriel y Giovanni deciden marcharse a Villa Allende.

Paulina se siente destruida. Por la noche acude a buscar a Félix, a quien amenaza con un arma de fuego. Está decidida a matarlo por haberla hundido. Le dispara pero es Iris, quien, con tal de salvar al hombre que ama, se interpone, por lo que el arma la hiere a ella, arrancándole la vida. Paulina, nerviosa, estremecida, no puede creer lo que ha hecho y sale huyendo.

Alejandro discute con Elsita, en casa de los Lazcano. Decide salir a dar un paseo y es arrollado por un auto. Ese auto es conducido por Sandra, quien asegura que ahora sí se marchará a donde jamás nadie vuelva a saber de ella. Alejandro parece estar muerto, Es encontrado y llevado a un hospital.

Maria Dolores y Román se enteran de la muerte de Iris. Román manda a buscar a Paulina, la cual debe pagar por su crimen y todo lo que ha hecho, pero nadie logra encontrarla en Villa Allende ni en la ciudad. No sospechan que se encuentre escondida en la selva, donde se entera de lo sucedido a Alejandro.

Gabriel se instala en Villa Allende, en una casa que él mismo ha comprado desde la ciudad. Le promete a Giovanni que los dos comenzarán una vida nueva y que lo presentará con la mujer que ama. Se entera de las tragedias de la familia Montebello. Acude al hospital, donde encuentra a Alejandro con vida. Allí se topa con la nueva Maria Dolores y al verla se enamora aún más. Alejandro pide perdón a Maria Dolores por haber jugado con ella, tras conseguirlo, muere. La muchacha habla entonces con Gabriel, quien le dice que se ha ido a radicar a Villa Allende, donde abrirá un consultorio y un pequeño hospital, todo por ella, pues la ama. Los dos se besan fuertemente y ello llena de felicidad a Crisanta y Román, quien sufre por la pérdida de Alejandro e Iris, a quienes entierran por la tarde sin sospechar que Paulina los vigila desde lo lejos, jurando que Maria Dolores también morirá.

Elsita no sabe en quien refugiarse por su dolor. Jacinto se acerca a ella, ofreciéndole su amistad.

Al paso del tiempo Maria Dolores y Gabriel se hacen novios y él le pide que se casen. Ella acepta y justo el día de su boda, mientras termina de arreglarse a solas, es sorprendida por Paulina, quien con un arma de fuego le exige que la acompañe. La interna en el bosque.

Gabriel y Román, gracias a Crisanta, se enteran de la desaparición de Maria Dolores, por lo que acuden a buscarla al bosque en compañía de empleados. Allí la encuentran, con Paulina, quien le asegura a Román que ella siempre estuvo enamorada de Félix y que si se casó con él fue solamente por su dinero y que ahora que sus hijos han muerto, su bastarda también morirá. Paulina dispara a Maria Dolores, quien cae de rodillas al lodo. Cuando está por dispararle nuevamente, Félix, con fuerza, se abalanza contra ella, cayendo los dos a la laguna, donde ella trata de escapar para no morir ahogada pero Félix está decidido y no la suelta, hasta que los dos mueren ahogados. Maria Dolores es rescatada por Gabriel, quien descubre que solo tiene un pequeño roce en el hombro. La cura y la llevan a la hacienda, donde se recupera. Maria Dolores, al sentirse bien, suplica que haya boda, así que los dos se casan en la iglesia de Villa Allende, sellando su amor para siempre.










FIN










© EL PECADO DE MARIA DOLORES DR. 2011
Es un obra protegida y los derechos son propiedad de su autor.
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así como su contenido con fines de lucro.
(R) 1998 (P) 2011


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